((publicacion de CAPA))
Construcción Sustentable
¿Qué se entiende mundialmente por Construcción Sustentable?
¿Cuáles son las líneas de acción a seguir según sus postulados?
¿En qué medida es posible y necesaria?
Acciones en curso y en “contracurso”
Si bien todos conocemos el apelativo “construcción sustentable” o “arquitectura sustentable” o “diseño ambiental conciente”; ¿conocemos realmente su importancia y alcances como modelo de gestión de nuestra profesión, de la construcción, de uso de energía y materiales y por sobre todo, de planificación?; ¿o solo lo empleamos como un argumento más a la hora de vender un proyecto o un metro cuadrado construido con la mera inclusión de un calentador solar?.
En principio cabe aclarar que existen diferencias entre el concepto de “Sustentabilidad en las Construcciones” y algunas ideas afines como bioarquitectura o arquitectura bioclimática y ecoarquitectura, siendo estas ideas, algunas de las herramientas o modalidades que pueden contribuir a la Sustentabilidad. La Sustentabilidad agrega otras variables, y en su concepción se integran tres dimensiones o aspectos a analizar entorno de un hecho constructivo singular o a escala urbana, que son los siguientes:
-Las condiciones de habitabilidad del hecho constructivo en si mismo, uso energético (suministro de redes y/o aprovechamiento de energías renovables), salubridad y reciclabilidad de los materiales. Un primer aspecto referido a la materialización y vida del hecho constructivo.
-Modo de producción de los materiales, en cuanto a origen de materias primas, cantidad y tipo de energía requerida para su extracción, elaboración y traslado a obra, tipo de mano de obra empleada y otras variables referidas al mercado de provisión de los insumos a emplear en la construcción.
-Situación geográfica del hecho constructivo; puntual en cuanto al sitio de emplazamiento y la afectación de las condiciones ambientales previas; y relativa en función de su ubicación dentro de la trama urbana, distancia con los usuarios, tipo de transporte y tiempo de viaje a emplear por usuarios y visitantes, afectación sobre la infraestructura de servicios existente y demás variables en relación directa con la planificación a escala urbana del hecho a constructivo.
Resumiendo, una construcción incorpora plenamente el concepto de sustentabilidad cuando reúne los tres aspectos o dimensiones anteriores, de inserción en el tejido urbano o territorio, diseño y materialización. Es más, los tres aspectos en ese orden de prelación ya que la inserción de un hecho constructivo a escala urbana y sus relaciones con otros sitios, usuarios y servicios, conlleva el compromiso de mayores volúmenes de energía, desperdicios e impactos ambientales que su funcionamiento individual. Luego, su diseño particular determinará los costos energéticos / costos ambientales de su edificación y funcionamiento. Siendo la materialización una resultante de su diseño, le cabe a ella el tercer lugar.
Es decir, no todo lo que se hace con argumentos ambientales, es lo que parece a primera vista.
A modo de ejemplo podemos decir que los desarrollos habitacionales construidos en áreas rurales como countries y barrios cerrados, seguramente producen más y mayores impactos ambientales que sus equivalentes en habitantes, construidos en áreas urbanas. Siendo ello función entre otras cosas, de los mayores consumos energéticos en viajes durante su construcción y uso a lo largo de su vida útil (exclusivamente transporte automotor); debiendo contar además los mayores insumos en soluciones de infraestructura de servicios dada la menor densidad habitacional, o mayores gastos energéticos debido al empleo de tipologías edilicias
demandantes de mayores gastos energéticos, etc, etc.
Otro ejemplo lo constituyen algunos de los mal denominados edificios inteligentes, que emplean sofisticados sistemas para operar sus funciones de aclimatación, iluminación y otras; pero sin embargo presentan enormes muros vidriados en procura de una imagen corporativa globalizada, sin la menor atención sobre las mayores exigencias energéticas que ello conlleva. O edificados alejados de la red de transporte público (sobre todo ferroviario) con lo cual dependen exclusivamente del transporte automotor individual para su utilización. ¿Edificio inteligente?
La construcción sustentable al igual que el desarrollo sustentable de cualquier actividad humana, no constituye una realidad abordable completamente de un día para otro, sino que debemos desarrollar paulatinamente (salvo tal vez, en casos singulares o de muy baja escala tecnológica y productiva). Su realización lejos de apelar a fundamentalismos, debe establecerse sobre aspectos prácticos y realistas ya que existen fuertes demandas de desarrollo de construcciones y actualmente no es posible satisfacerlas con acciones innocuas para el medio ambiente. Toda construcción modifica al medio ambiente si o si.
Para el abordaje de una construcción sustentable existen dos caminos claves y necesarios de recorrer conjuntamente, los cuales no son novedosos en su concepción, sino poco practicados actualmente por desconocimiento o el falso temor a mayores costos.
Ellos son:
-Ciclo ambiental de proyecto y
-Ciclo de mejora continua
El ciclo ambiental de proyecto está constituido por las distintas instancias técnicas de carácter ambiental que deben acompañar a un proyecto desde su concepción hasta el fin de su vida útil y variará en alcance, profundidad y especialización en función de la magnitud, complejidad y riesgo del proyecto. Definiéndose a modo genérico con los siguientes pasos:
Previo al proyecto -estudio de factibilidad y elección de sitio
Durante el proyecto -análisis de aspectos ambientales
-evaluación de alternativas
-evaluación de impacto ambiental
Durante la licitación -elaboración de términos de referencia ambiental
Durante la construcción -plan de gestión ambiental
Durante la operación -sistema de gestión ambiental
Al fin de su vida útil -plan de gestión ambiental de cese de la actividad, cierre o demolición
El ciclo de mejora continua no es otra cosa que la base sobre la cual se desarrollan mundialmente las normas referentes a los sistemas de gestión ambiental, de la calidad y seguridad e higiene. Este ciclo define para todo proceso, un flujo de evaluación constante entre las etapas de planificación, realización, evaluación de resultados y establecimiento de acciones correctivas, estableciéndose así una espiral ascendente e inacabable hacia la mejora continua.
Claro está que para que este ciclo sea recorrido sistemáticamente por una organización, sin importar su escala, debe trabajarse sobre la estructura de un sistema de gestión basado en normas ISO.
De más esta decir que ambos ciclos de trabajo están fuertemente condicionados por realidades que no siempre pueden superarse fácilmente, tales como: el estado actual de cada técnica, posibilidades de mercado, accesibilidad a recursos y grado de desarrollo de cada país frente a necesidades sociales muchas veces prioritarias, etc. Más allá de lo cual siempre existen alternativas y posibilidades para compatibilizar intereses o minimizar impactos ambientales negativos a fin de alcanzar realizaciones cada vez más responsables y amigables con el medio ambiente.
Todos sabemos que no podremos de un día para otro construir solo con materiales inocuos para el ambiente, que no empleen en su realización energía proveniente de combustibles fósiles y aprovechar al 100% la energía solar, pero si podemos abordar concientemente el “ciclo de la mejora continua” en nuestros procesos profesionales y empresariales y el “ciclo ambiental de proyecto” en cada uno de nuestros emprendimientos, incorporando en ambos casos los conocimientos específicos en la materia.
Algunos datos globales y reflexiones al respecto:
-La mitad de la madera proveniente de bosques nativos se quema, pero de lo que finalmente se industrializa, la mitad se destina a la industria de la construcción.
-Los edificios consumen en iluminación, refrigeración, calefacción y ventilación, cerca del 40% de la energía eléctrica que se genera.
-La producción de cemento es la segunda actividad industrial en producción de dióxido de carbono después de la generación eléctrica.
Si bien estos datos son globales, los mayores aprovechamientos en confort, productos y beneficios económicos están del lado de los países más desarrollados y los mayores deterioros ambientales, sociales y económicos del lado de los países menos desarrollados. Sin embargo son los primeros los que se posicionan a la vanguardia en el desarrollo de tendencias, normativas y acciones vinculadas con la producción sustentable de bienes, entre ellos la construcción. Mientras tanto y curiosamente, en los países menos desarrollados no solo contamos con mayor inercia, arrastrando sistemas productivos convencionales y desaprensivos para con el medio ambiente sino que mostramos gran receptividad para la incorporación de novedades tipológicas y tecnológicas desconociendo plenamente sus implicancias o resignando posición profesional frente a imposiciones de la “moda”.
Como se entenderá, una construcción sustentable se alcanza con el compromiso de todos los sectores involucrados: el estado como planificador inicial de su desarrollo urbano, económico y social; los industriales incorporando tecnologías amigables con el medio ambiente, energías y materias renovables, haciéndose responsable del ciclo de vida de los productos y reciclando; los diseñadores incorporando los aspectos ambientales en todo el ciclo de proyecto y construcción, implementando soluciones cada día más racionales en cuanto a consumo energético y constituyéndose en formador de opinión en cuanto a tendencia tipológica (cuestión dejada hoy en manos del desarrollador inmobiliario, el asesor de imagen corporativa del departamento de marketing de un banco o un comitente que aprendió arquitectura viendo la serie Miami Beach).
¿Qué acciones se están realizando desde cada sector?. Una de cal y una de arena.
Actualmente estamos en presencia de un debate cada día más extendido respecto de las necesidades de planificación del espacio urbano. Situación que surge tras una crisis de falta de planificación acorde a las necesidades en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires pero que también presenta su correlato en otras jurisdicciones, sobre todo en el Gran Buenos Aires y capitales provinciales.
Si bien no se alcanzan aún posiciones claras ni planes acabados, es altamente saludable el estado actual de debate lo cual tendrá que resultar en avances sobre la materia. Sin dejar de ser lamentable que otra vez el estado, mejor dicho en este caso los estados locales, esperaron para trabajar en forma reactiva en vez de proactiva. Y que la falta de atención sobre la correcta densificación urbana, facilite procesos de extensión en muchos irracionales y caóticos con serias implicancias sociales y ambientales.
En cuanto al sector industrial, es creciente el interés por minimizar el consumo energético con origen en hidrocarburos, ya sea por interés ambiental o económico y la paulatina incorporación de normas de gestión ambiental de la familia ISO. Aunque aún no existe de parte de este sector un serio compromiso en cuanto a la incorporación de materiales de rezago en la elaboración de nuevos insumos para la construcción.
Al respecto de ello, solo pensemos que continuamos decapitando nuestros mejores suelos para la realización de ladrillos; solo a modo incipiente la industria del cemento incorpora residuos urbanos seleccionados para la sustitución de combustibles fósiles; miles y miles de toneladas de escombros terminan ocupando espacio a alto costo de disposición en rellenos sanitarios o clandestinos; etc, etc.
En cuanto a diseñadores y constructores, hay que destacar un creciente compromiso con el tema y la incorporación mediante recursos propios o la asistencia de terceros especializados, de los aspectos ambientales en las etapas de proyecto y construcción; a veces por pura convicción y otras además como genuino valor agregado y distintivo de mercado. Este compromiso debe crecer, tanto en el número de comprometidos como en el grado de profundización de los aspectos involucrados.
Avanzar en las tres dimensiones que hacen a la Sustentabilidad es una misión donde los proyectos / construcciones públicas y corporativas tienen las mayores chances de generar cambios y marcar tendencias que puedan influir sobre criterios de planificación y diseño, introducción de nuevos productos al mercado y generación de una cultura de la Sustentabilidad.
Las grandes empresas y corporaciones que actualmente publicitan sus acciones alineadas con la denominada Responsabilidad Social Empresaria, tienen la gran deuda de comenzar a pensar sus edificios corporativos en términos de Sustentabilidad y dejando de construir sus improntas urbanas como monumentos al derroche de recursos materiales y energéticos.
Como idea final, un arquitecto no hace arquitectura sustentable. Si así lo asegurase, no comprendió acabadamente el tema, ya que no existe hoy una construcción totalmente sustentable en los términos expuestos precedentemente. Lo que si puede asegurar un arquitecto es que en la medida de sus posibilidades, se actualiza y se asesora en el tema, diseña de manera conciente respecto de las tres dimensiones de Sustentabilidad en la construcción y pone todo su empeño profesional (erudito, social, ético) en influir sobre comitentes, autoridades y proveedores en la búsqueda de mejora continua hacia la Sustentabilidad.
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